Psicoanálisis Perruno

Un hombre tuvo por primera vez un perro, eso puede ser normal. 
El hombre tenía 72 años, eso ya no sería tan normal. 
Y si ese hombre es Sigmund Freud, el padre del psicoanalis, entonces la conclusión de semejante relación merece y debe ser estudiada o cuanto menos discutida...
                                          

(Mueve la cola, o muerde; mas no sonríe mientras apuñala)
Extracto de una entrevista realizada a Sigmund Freud en sus 70 años por Sylvester Viereck en 1930:
“¿Qué tiene en contra de las bestias? –inquirió Freud–. Yo prefiero con mucho la compañía de los animales a la de las personas.
—¿Por qué?
—Porque resultan mucho más sencillos. No tienen una personalidad dividida, no sufren la desintegración del ego que surge del intento del hombre de adaptarse a unos cánones de civilización demasiado enaltecidos para sus mecanismos intelectuales y psíquicos.
El salvaje, como la bestia, es cruel, pero está exento de la mezquindad propia del ser civilizado. La mezquindad es el modo que tiene el hombre de vengarse de la sociedad por las restricciones que ésta le impone. Es el sentimiento vengativo que anima al reformista y al chismoso. Un salvaje puede cortarnos la cabeza, devorarnos, torturarnos, pero nos ahorrará los pequeños y continuos aguijonazos que a veces hacen que la vida en una comunidad civilizada resulte casi intolerable.  
Los hábitos e idiosincrasias más desagradables del hombre, su falsedad, su cobardía, su falta de respeto, son engendros de una adaptación incompleta a una civilización compleja. Son el resultado del conflicto entre nuestros instintos y nuestra cultura.
¡Cuánto más satisfactorias resultan las sencillas e intensas emociones de un perro que agita el rabo cuando está contento o ladra para manifestar su irritación! Las emociones del perro –añadió Freud, reflexivo– recuerdan a las de los héroes de la antigüedad. Quizá sea ése el motivo por el que inconscientemente bautizamos a nuestros perros con nombres de antiguos héroes como Aquiles o Héctor.
—Mi perro se llama Ajax –interrumpí.
Freud sonrió.”
(Las grandes entrevistas de la historia, Aguilar, p.254)

Quizás perdamos 72 años buscando nuestros derechos en un mundo en crisis, y quizás después pensemos en buscar leyes y derechos para los animales, pero quizás no tengamos nuestros derechos hasta que ellos no tengan primero los suyos, 
quizás eso es lo que nos convierte en seres civilizados, en seres evolucionados en busca de una humanidad que no está perdida, sino que está por llegar, pero sólo... cuando llegue el momento, 
quizás después de 72 años. 
Quizás Freud lo descubrió demasiado tarde, no pierdas el Tiempo, no nos engañemos a nosotros mismos.

 

Un link muy interesante sobre la vida de freud junto a sus mascotas

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